miércoles, mayo 03, 2006

4- El Conocimiento se acumula en forma de saber en la memoria y proporciona Poder. Porque la memoria es tiempo convertido en materia orgánica y conexiones quimioeléctricas en los almacenes de nuestro cerebro, que vuelve otra vez al tiempo cuando recordamos el pasado o soñamos el futuro. El Poder es una relación que se estructura entre dos niveles de saber, cuantitativamente distintos pero homólogos, y que existe en todo lo natural como información que se transmite genéticamente para permitir la supervivencia de todos los seres de la Tierra. Se constituye al acumular los conocimientos y utilizarlos para sacar ventaja en relación con quien no los posee.
Se sitúa en un campo escalar distinto al del Amor en el esquema de las relaciones. Parece tener las mismas reglas, pero basadas en concentrar en vez de disipar. Semejaría un circuito gravitacional, por su carácter atractivo y equilibrador, creador de topologías entre los seres vivos y eso se nota porque produce una curvatura que encierra aquello que incluye en su campo de acción como un dominio: lo social. Pero es inmaterial, su "partícula/onda" constituyente o transmisora es el bit de información y la masa que genera al compactar o aglutinar la información es el saber. El cual se acumula en las memorias del Tiempo y proporciona las fuerzas necesarias para el trabajo del pensamiento: esa acumulación del fluído de la percepción que retenemos en forma de conceptos: ideas encerradas en cápsulas sustantivas que se mueven a través del tiempo por medio de los verbos, que son la fórmula mágica del lenguaje, un sistema de algoritmos operando neuronalmente.
Por eso el Poder Humano reside en la Palabra (amar es inexpresable verbalmente, requiere la metáfora) y se enseña a partir de la enseñanza del NO en la segunda etapa de la vida infantil: con el control de esfínteres y alimentos, que lo encadenarán orgánicamente en forma de tabúes, tótems y actitudes caracteriológicas. Pero, también los animales desarrollan formas o campos de Poder al relacionarse unos con otros. Es pura economía del espíritu, esfuerzo ahorrativo para utilizar cuando convenga que se introduce mediante el miedo a la inseguridad, desde el lado fuerte que muestra su experiencia ejemplificando y atemoriza a quien carece de ella para hacerlo aceptar la realidad frente a la placidez de la vagancia. O bien, lo somete y esclaviza aprovechando su ignorancia o ineptitud. Su posibilidad de establecer dominios (el ámbito de poder visto desde arriba) y la jerarquización para distribuir el ejercicio de poder crearon dos niveles: miedo y sumisión, abajo y violencia y amenaza arriba. Lo que llevó a establecer dos morales: la del aristócrata, que es de justificación de su poder y la del esclavo, que es de venganza o reivindicación del poder. Y en las religiones salvadoras del Libro se mezclaron, dando lugar a una doble moral de hipocresía y escándalo. El Poder es un mecanismo adaptativo del animal humano, lo mismo que el Amor, que utiliza la energía existente en su entorno de forma variada para conseguir una eficaz continuidad reproductiva.
Se puede ejercer de muy variadas formas. La violencia es el camino más corto para imponerlo y lo que llamamos democracia es un sistema distributivo del poder que depende de tantos factores que resulta muy complicado de ajustar de manera justa para la totalidad de los pueblos.
Lo que diferencia a los humanos del resto del mundo animal es su reflexividad que da lugar a la posibilidad de transmisión cultural de conocimientos al margen de la genética (también en algunas especies superiores de mamíferos se aprecian formas culturales o similares). Eso ha ido produciendo grandes aberraciones en las fórmulas del poder y eso eso lo que son precisamente las civilizaciones.
La caza de las grandes presas -un millón de años atrás en los genes, mientras que la agricultura no llega a los 20.000 años) fue el origen del Patriarcado y con él de la familia actual. Y no sólo porque supusiera la reculsión de las hembras en campamentos, donde parir y cuidar criatruas y pertenencias, como fuego y provisiones almacenadas, a la espera del regreso de los guerreros que traían, aunque a veces fracasaran, carne y prisioneros/as, sino por el espíritu predador que introdujo en sus mentes.
De ahí al capitalismo global de hoy sólo ha habido un recto caminar irreflexivo en gran parte, montando sociedades-mercado-fortaleza acordes a esa mentalidad.

3- El Amor es una forma de relacionarnos con nuestros semejantes que, partiendo de la sensación de placer que produce la disipación o entrega de nuestras energías, busca llegar a establecer un vínculo permanente con que perfeccionar nuestra propia humanidad. He dicho con nuestros semejantes aunque se puede amar la tierra, las cosas, las ideas y fantasías, dotándolas de características humanas, tomándolas como madre o hijo o hacendo de ellas el sueño de unirnos para siempre: nuestro enamorado místico que puede ser Dios o el Arte, la Aventura o la Ciencia. Amar es fluir generosamente de dentro a fuera sin pensar obtener nada a cambio.
Y odiar es lo mismo pero con intención de hacer daño. No es su contrario, sino la otra cara del Amor. En lugar de regalar afectos se reparten desafectos, pero sin buscar retorno alguno, generosamente para hacer daño al otro.
El amor tiene que ser libre, confiado y tolerante. No puede ejercer presión, ni desesperar, ni medrar en los defectos, porque su altruísmo fundacional le da la fuerza para vivir de sí. Mientras que el odio es una fuerza de signo contrario que sólo encuentra satisfacción en la aniquilación del objeto del desafecto, al que querría hacer tanto daño como fuera posible, como si se le hubiera invertido el polo de atracción a un campo magnético.
Eso es lo que me lleva a calificar a ambos como opuestos de una misma fuerza relacional que por su nivel de consciencia unicamente creo posible entre los seres reflexivos. Y como consecuencia de ello califico al AMOR-ODIO como la dimensión puramente humana en la que tendríamos que fijar nuestra atención a la hora de ordenar el equilibrio de la Humanidad. Ambas se han desarrollado a partir del MIEDO, de la necesidad de protección de la criatura por parte de la madre qaue lo parió y la angustia que siente cuando ella no está cedrca. Esa es la cuerda que ata lo animal y lo humano. Ese carácter dual es lo que por otro lado confirma curiosamente la vieja idea cristiana del PERDÓN, que se parecería en cierta medida al NO-HACER oriental: el odio no se puede combatir con odio, porque su signo es igual e incrementa el potencial de dolor, sólo el amor lo aplaca y produce un estado de polarización positivo el cual, sin embargo, no tenemos necesidad de neutralizar, ya que no resulta dañino para la naturaleza. Pero hay que verlo estríctamente como RELACIÓN.
El TRABAJO (la acción de trabajar, no su acumulación en beneficio) es una mezcla de amor y poder. Una fusión de nuestras energías con el medio para que al intercambiar energías se modifique por su resultado tanto el actor como su entorno, lográndose un producto que los enriquezca. Recordemos que la perspectiva sigue siendo relacional, no conceptual, porque los conceptos son una abstracción del pensamiento para justificar una acción. Y su contrario es la acción de destrucción o violencia, en que el poder se mezcla con el odio, por lo que el resultado de esa forma de actuar será de carácter negativo, teniendo como consecuencia un fin inverso. No entro, desde luego en el análisis económico del trabajo, que ya fue explicado hace dos siglos por Adam Smith y Karl Marx en dos versiones del mismo. Por supuesto que se añade valor a la materia prima.
El ENAMORAMIENTO es como un chispazo de la atención (Ortega lo calificaba de "imbecilidad transitoria") debido a las hormonas sexuales que inundan el cerebro de placer al pensar o sentir próximo el objeto amado. Se conecta con el deseo sexual, que es una perentoria atracción copuladora a veces mistificada por un mecanismo de encubrimiento del objeto. Y puede llegar a transformarse en amor con el tiempo si la relación desarrolla una estabilidad más allá del deseo, pero tiene como fin más o menos inmediato el propio placer con la descarga sexual de la excitación.
Por eso se puede copular con quien se odia, además de con quien se ama. Se trata entonces de hacer daño físico y psíquico, de violar la libertad de elección sexual para poducir una intensa humillación que duela poderosamente a la persona a quien se odia. Como ocurre en las guerras interétnicas en las que el sadismo sexual mas que la satisfacción personal pretende torturar al enemigo en la persona real para desde ahí mostrar el odio brutal al imaginario cultural del otro.
Los verbos Amar y Odiar son de una transitividad absoluta pero los complejos seres humanos tienden a confundir los enamoramientos y rencores con los sentimientos profundos del Amor y el Odio porque no comprenden bien la mezcla de instintos sexuales, territoriales y el miedo que son precursores de la relación de Poder. El Amor se aprende en la primigenia relación madre-hijo/a; o no. Y se trastorna cuando la impotencia para alcanzar satisfacción se frustra y convierte lo que era amor en odio, desencadenando terribles pasiones. Pero hay algo aún más grave que es la falta de esa relación primigenia que lleva a la incapacidad emocional, a la asociabilidad criminal que al no existir empatía hace que los sujetos afectados sean capaces de cualquier cosa sin sentir el daño que producen.

viernes, abril 28, 2006

2- Primero la madre, después la familia (o sea el padre, que significa el pasado, y los hermanos que son el mundo presente), más tarde la escuela (el padre social que ahora también se ejerce desde la TV), el grupo de amigos y las relaciones sociales (los nuevos hermanos) en la adolescencia y la juventud, el/la compañero/a sexual (otra vez la madre perdida/buscada, quizás encontrada al fin en la esposa o el padre en el marido) van creando la trama de relaciones que conforman a ese personaje (en su entorno, de fuera hacia dentro) que nos habita como aquel homúnculo cartesiano: capas de cebolla superestructural que tienen que responder ante diferentes acontecimientos de nuestra vida. Y que, a veces, resuelven su papel con pureza y otras se mezclan y luchan unas contra otras en busca de respuestas. Si uno consigue armonizar los comportamientos es posible que viva en paz. Pero lo normal es que tenga problemas con unos y otros y que se interfieran constantemente haciéndonos sufrir conflictos existenciales.
Una mujer es un hombre (no un varón) a quien se ha mutilado de manera extra en su infancia para hacerla depender toda la vida de su padre. Para ello hay que hacerle saber desde muy pequeña que no será nada si no acepta su condición femenina y dependiente y que eso implica la función de madre y la imposibilidad de emanciparse de su nicho social.
Un hombre (no un varón) es un animal que pretende ser dios (eterno) y a quien la casualidad de su bipedismo y las consecuencias que eso trajo en su mano libre y en su cabeza erguida con la apertura de las cuerdas vocales han permitido liberar su terror de ser presa pudiendo nombrar a sus enemigos naturales. Lo que le llevó a poder relacionar el sueño y la vigilia a través del conocimiento que la evolución de su cerebro permitía acumular como memoria. Y éste le dotó de un poder tan efímero como su vida que no se resignaba a perder con la inapelable muerte. Por eso inventó toda clase de mitos al contar historias junto al fuego y se los hizo tragar a sus descendientes para que le hiciesen vivir por los siglos de los siglos.
Del miedo a la muerte se sacó a los dioses (los miles de devas hindúes y los espíritus de la naturaleza entre los animistas o panteístas) para llevara a sus ancestros junto a ellos y ser protegido en los peligros diarios.

jueves, abril 27, 2006

69 REFLEXIONES PARA EMPEZAR DE NUEVO
"Un santo, Lactancio, negaba la redondez de la Tierra; otro santo, Agustín, admitía la redondez de la Tierra, pero negaba la existencia de los antípodas. Sagrado es el Santo Oficio de nuestros días que admite la pequeñez de la Tierra. pero le niega el movimiento: empero, más sagrada que todas estas cosas es para mi la verdad, cuando yo, con todo el debido respeto por los doctores de la Iglesia, demuestro, partiendo de la filosofía, que la Tierra es redonda y habitada por antípodas en toda superficie; que es de una pequeñez insignificante y corre veloz entre los demás astros" (J. Kepler, Astronomia Nova). "Ahora bien, que nadie crea que al asentir con esta mi liberalidad a Galileo deseo impedir a otros la libertad de discrepar de él. Lo he alabado con sano juicio y por mas que haya emprendido aquí la defensa de algunas creencias propias, lo he hecho convencido de su verdad e intención seria, si bien prometo rechazarlas solemnemente tan pronoto como alguien más sabio que yo demuestre el error con un procedimiento legítimo" (J.K. "Conversación con el mensajero sideral")

1-
He leído que los límites de nuestro espacio-tiempo están separados por 60 órdenes de magnitud: a una escala de 10 elevado a 28 cm. como radio observable de nuestro Universo, viene a ser tan plano como en la longitud de Planck (10 elevado a -33): las líneas paralelas no se encuentran. También, que cuando vemos como un punto un supercúmulo de galaxias de 100 megaparsecs de diámetro (un megaparsec es una distancia de 3,26 años-luz y un año-luz viene a equivaler a unas 63.000 veces la distancia de la Tierra al Sol; y el centro de la Vía Láctea está a unos 10.000 parsecs) y un leptón (que es una de las partículas que conforman los átomos y que mide una centésima de fermi (el fermi es una medida de longitud equivalente a 10 elevado a -13cm., o sea una diezmilésima de milmillonésima de cm) están separados por 41 potencias de 10, entonces encajan sus estructuras. Es decir, que mirando por un supertelescopio orbital como el Hubble y a través de un detector de partículas subatómicas como el del CERN en Ginebra, en ambos casos, un punto es un punto es un punto (aparentemente). Y entonces, teniendo en cuenta que en realidad la Materia es una forma de energía compactada a causa de la curvatura del espacio-tiempo y que se produjo en menos de un segundo tras el Gran Desparrame, me tengo que preguntar: ¿Y yo, que soy, desde ambas perspectivas?.
Bueno, Sé quien soy y qué parte de mi representa al conjunto. También sé que la muerte me sumará fisicamente allí. Pero no se hasta qué punto mi propia individualidad puede conquistar un hueco en la fosa común y seguir siendo parte de mi. Lo malo es que no lo sabré hasta que sea demasiado tarde, cuando quizá ya ni siquiera sepa que lo sé. Talvez por eso, lo que me da más fuerza para resistir en esta vida cuando me siento deprimido es pensar, hasta el punto en que se puede ser consciente de algo así, qaue después de esta vida no me espera otra, ni eterna ni por reencarnación, lo cual me hace sospechar que más vale ésto que nada.Claro que me agradaría encontrarme con una sorpresa el día de mi muerte, al otro lado del famoso túnel de luz, y formar parte de alguna conciencia universal, aunque perdiese el Yo construído en la interacción de mi cuerpo creciendo y lo que iba aprendiendo mi mente, pero seguramente ya no sería Yo, sino alguna clase de sustancia inmaterial en el frondoso espacio de lo incomprensible. Porque del Más Allá no se regresa (a no ser que se me haya olvidado que antes estuviera en otro cuerpo).
Lo cierto es que sigo siendo ateo. Y creo sinceramente que los argumentos ontológicos sobre un dios personalizado y exterior son falacias producidas por el miedo a la oscuridad que, y eso es lo grave, sirven para construir burocracias eclesiales que destruyen cualquier idea misma de un ser absoluto. Porque no puede haber existencia fuera de la existencia. Y si dios fuera un ser absoluto y extraño en todas las potencias que se le atribuyen, no podría dar lugar a creación alguna de ello, pues su enorme magnificencia ni precisaría ni dejaría de hacerlo tal creación. Y atribuirle el humano sentimiento de querer verse reflejado, adorado, obedecido sumisamente por seres inferiores a él es un sinsentido tan absurdo como grotesco. Sólo ocurre que se confunde el miedo a la muerte con el deseo de eternidad, y a eso que nos ocurre a todos los humanos, dado el carácter cerrado del concepto, pero lo abierto de la facultad de razonar, lo quisimos llamar dioses mientras se nos ocurría otra cosa mejor. Lo jodido es que haya durado tanto y servido para los viles fines de tan pocos sinvergüenzas. No hay pues mas dios que lo que existe (que diría Spinoza), que no debemos confundir con lo que perciben nuestros sentidos acostumbrados a seleccionar solo parte de lo que hay. De tal modo que todos somos dios y nada lo es. Y si algo queda de cada ser que haya existido, existe o existirá alguna vez, su maravillosa síntesis inteligente que hace a la energía convertirse en materia, que hace crecer un cristal, que permite desarrollar una forma de vida distinta en cada nicho, adaptando lo contingente en interacción para responder de billones de maneras a ningún otro propósito que estar aquí, eso será al final del Todo, que es como decir al principio, pues el tiempo y el espacio son meras propiedades topológicas, lo más aproximado a Dios: ni más ni menos. Pero, eso si, por vergüenza torera al menos deberíamos tener la dignidad y responsabilidad que otrogamos a los dioses cada uno de nosotros y proteger y amar lo que queda a nuestro alcance. Ese tendría que ser el modo de alabar a cualquier hipotético dios, y no con sectarismos parroquiales de ninguna religión organizada. Es más, yo les diría a todos esos patéticos clérigos que parlotean acerca de lo divino y lo humano, lo que ese filósofo del siglo 20, Wittgenstein: más valdría que callaran, porque de ese tema nada saben.

miércoles, abril 26, 2006

Este es un nuevo blog que me gustaría dedicar a los textos que he ido escribiendo en los últimos 10 años. Se trata de mi estudio de la nueva realidad del mundo. La crisis de la utopía comunista que viví yendo el año 1989 a los países revelación (Berlín derribando el muro, la revolución de terciopelo Checoslovaca, Hungría y los meses siguientes al derrocamiento de Ceaucescu en Rumanía) me dejaron tocado en lo teórico, ya que yo había sido hasta entonces un marxista clásico, pero ya no veía posibilidad de mantener la praxis planteada por los viejos líderes. Aunque nunca fuí estaliniano, sino trosko que era la oposición de izquierda no burocrática al estado soviético, me encontré en una crisis ideológica de la que no sabía como salir. Durante dos años busqué en bibliotecas y conferencias las referencias que me sirvieran para el futuro y después de releerme a Marx, Freud, Nietsche, Reich, Russell, Weber, Einstein (lo sencillo, claro) Murray Gellman, Penrose, Hawking, Krisnamurti y muchos más y tener algunas curiosas experiencias que contaré, un día me encontré en una biblioteca pública con uno de los tomos de El Método de Edgar Morin y quedé fascinado por sus planteamientos sobre la Complejidad. Me dediqué a estudiarlo, acompañándolo de otras muchas lecturas de física cuántica y cibernética, biología y teorías de la evolución, filosofía actual y muchas materias que iba tomando de aquí y allá y mientras lo hacía me inspiraba para escribir e iba llenando cuadernos, algunas veces casi enfebrecido me despertaba por la noche con una idea y tenía que ponerla en negro sobre blanco para desarrollarla después y tocaba un tema y otro hasta que me di cuenta que mis reflexiones escritas tomaban una dirección con relación al Tiempo y podía tratar de publicar algo. Desgraciadamente a las editoriales a las cuales envié mis libros no les interesaron ni mis reflexiones ni las novelitas o poemas que también salían de mi mente. Fueron quedando ahí y ahora, al releerlos, resulta que me parecen aún cosas interesantes, pero como no tengo la venal necesidad de ganar dinero con ellos (no porque me sobre ni mucho menos, sino porque fue un placer escribirlos y para mi lo que da gusto no debe necesariamente ser pagado ano ser que te dediques profesionalmente a ello) pues he pensado en ponerlos en un blog para que cualquiera pueda leerlos y si le parecen interesantes comentármelo. Así que si descubro la manera de pegar sin tipear todo irán cayendo pronto, si no tardarán un poquito más porque eso me servirá para repasarlos y tal vez actualizarlos.
Hasta pronto.

Datos personales

Mi foto
Madrid, Madrid, Spain
Soy fotógrafo de prensa en MADRID y además me gusta escribir. Tengo ya 60 años. Y opino que si no hubiera ni religiones con dioses ni ideologías totalitarias el mundo iría mucho mejor. No creo en la propiedad porque entré sin nada y así me iré de este mundo. Pero sonrío siempre que puedo a la gente (lo que produce efectos de todo tipo: unos se mosquean y otros me la devuelven). El cambio revolucionario lo están produciendo las mujeres al incorporarse a los usos del poder, así que espero que la sociedad vaya mejorando sin violencia y que el mundo detenga la locura de las guerras y los fanatismos para que algún día nuestros nietos vivan mejor. Mi otro Blog ¿POR QUÉ? es aún más descarado.